Viajar a China: Guía completa 2025
1. Introducción viajera
China no es un país, es una civilización que finge ser un estado-nación. Es el lugar donde la escala humana pierde sentido. Aquí las ciudades «pequeñas» tienen más habitantes que Madrid o Berlín, y los trenes cruzan el continente a 350 km/h con una puntualidad que humilla al resto del mundo. Viajar a China es aceptar que vas a ser analfabeto funcional durante dos semanas: no podrás leer los carteles, no podrás hablar con casi nadie y tus aplicaciones occidentales (Google, WhatsApp, Instagram) no funcionarán sin trucos.
Pero la recompensa en 2025 es incalculable. China se ha abierto al turismo post-pandemia con una facilidad burocrática inédita para europeos, derribando la barrera del visado que tanto frenaba. Es un viaje de extremos absolutos: pasarás de la Ciudad Prohibida, el mayor complejo palaciego de madera del mundo, al skyline de Shanghái, que parece el decorado de Blade Runner. Verás montañas que inspiraron Avatar y comerás cosas que no sabrías identificar ni con un manual de biología. Es un desafío mental y logístico, pero es el único destino que te garantiza el asombro diario.
2. China en 10 segundos
El «Reino del Medio» abarca 9,6 millones de km² y alberga a 1.416 millones de personas, aunque en 2025 su población ha empezado a descender ligeramente. La capital política es Pekín (Beijing), el corazón del poder comunista y la historia imperial, mientras que Shanghái es el cerebro financiero y la ventana al mundo.
La moneda es el Renminbi (RMB), cuya unidad es el Yuan (CNY). Sin embargo, ver billetes físicos es casi una rareza arqueológica; China es una sociedad cashless (sin efectivo) donde todo, absolutamente todo, se paga con el móvil. El idioma oficial es el mandarín (Putonghua), pero convive con dialectos ininteligibles entre sí como el cantonés o el shanghainés. Los enchufes son variados (tipo A, C, I), pero el más común es el de tres patas planas inclinadas (tipo Australia/Argentina) o el de dos planas (EE.UU.).
3. Por qué viajar a China
Se viaja a China para sufrir un shock de futuro. Ver cómo funciona una sociedad totalmente digitalizada, donde los robots te sirven la comida y el reconocimiento facial es omnipresente, es una experiencia antropológica fascinante. Pero también se viaja por la naturaleza más espectacular de Asia. Las montañas de karst de Guilin y Yangshuo, los pilares de arenisca de Zhangjiajie o las gargantas del Salto del Tigre en Yunnan son paisajes que parecen pinturas clásicas chinas cobrando vida.
Y, por supuesto, la historia. Caminar por la Gran Muralla no es solo hacer turismo, es pisar la mayor obra de ingeniería militar de la humanidad. Ver a los Guerreros de Terracota en Xi’an, mirándote con sus caras individualizadas desde hace 2.200 años, te da una perspectiva del tiempo que no consigues en Europa. China te ofrece la posibilidad de ver el pasado más remoto y el futuro más audaz en el mismo día.
4. Qué ver y qué hacer: El Triángulo Dorado y más allá
La ruta clásica para una primera vez es innegociable. Empieza en Pekín, una ciudad inmensa y cuadriculada. Aquí la visita a la Ciudad Prohibida requiere reserva con días de antelación y mucha paciencia, pero la escala del poder imperial impresiona. El Templo del Cielo, donde los emperadores rezaban por las cosechas, es un parque maravilloso donde verás a los jubilados haciendo taichí o bailando por la mañana. Y la Gran Muralla (secciones de Mutianyu o Jinshanling) es la excursión obligatoria; aléjate de Badaling si no quieres ver solo cabezas de turistas.
Luego se suele saltar a Xi’an en tren bala o avión. Es la antigua capital de la Ruta de la Seda. Además del ejército de terracota, el barrio musulmán es un laberinto de olores a comino y cordero donde la fusión cultural china-árabe es palpable. Pasear en bicicleta sobre las antiguas murallas de la ciudad al atardecer es uno de los mejores recuerdos que te llevarás.
El final urbano suele ser Shanghái. El contraste entre el Bund (edificios coloniales europeos de los años 20) y el distrito de Pudong al otro lado del río (con la Torre de Shanghái y la Perla de Oriente) es la imagen del ascenso de China. Es una ciudad para caminar, comer en restaurantes de lujo y sentir la vibración cosmopolita. Si buscas naturaleza, Guilin y Yangshuo ofrecen el paisaje de río Li y montañas kársticas que sale en los billetes de 20 yuanes. Se recorre en barco de bambú y bicicleta entre arrozales. Y si te atreves con el interior profundo, Chengdu es la casa de los osos panda y de la comida más picante del mundo, mientras que la provincia de Yunnan (Dali, Lijiang, Shangri-La) ofrece cultura de minorías étnicas y montañas nevadas cerca del Tíbet.
5. Cuándo viajar: Evitando las Mareas Humanas
En China, el clima importa, pero el calendario laboral importa más. Hay dos fechas en las que NO debes ir bajo ningún concepto: el Año Nuevo Chino (fecha variable en enero/febrero) y la «Semana Dorada» (primera semana de octubre, fiesta nacional). Cientos de millones de personas se mueven a la vez. Los trenes se agotan en segundos, los hoteles triplican precios y las atracciones son un mar de gente. La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre) son las mejores épocas. El clima es templado y seco. El verano es muy caluroso y húmedo en casi todo el país, además de ser temporada de lluvias y tifones en la costa sur. El invierno en Pekín es gélido (-10ºC) y seco, pero ver la Muralla con nieve tiene una mística especial si soportas el frío.
6. 💰 Cuánto cuesta viajar a China (La realidad 2025)
China ya no es un destino barato, pero tampoco es Japón. Es un destino de coste medio. La partida más cara serán las entradas a atracciones (que son caras, entre 20 y 40 euros por parque o sitio histórico) y los trenes de alta velocidad. Un presupuesto medio rondará los 70-100 € al día. Los hoteles de 4 estrellas locales son sorprendentemente asequibles y de gran calidad (50-70 € noche). Comer es donde el rango es infinito. Puedes comer dumplings o fideos deliciosos en un local de barrio por 2-3 €, o gastar 100 € en un pato laqueado de alta gama. El transporte público (metro) cuesta céntimos.
7. Logística: La Gran Muralla Digital y el Pago
Aquí es donde China se vuelve difícil. Primero: Internet. Google, Gmail, WhatsApp, Instagram, Facebook y YouTube están bloqueados por el «Gran Cortafuegos». Para sobrevivir, necesitas instalar una VPN (Virtual Private Network) de pago antes de llegar a China, o comprar una eSIM extranjera (como Holafly) que ya venga con el tráfico enrutado fuera de China (esta es la opción más fácil y fiable en 2025).
Segundo: El dinero. Visa y Mastercard no se aceptan casi en ningún sitio fuera de hoteles de lujo. El efectivo a veces ni lo tienen para dar cambio. Debes instalar Alipay o WeChat en tu móvil y vincular tu tarjeta de crédito extranjera. En 2025, ambas apps han facilitado mucho este proceso para turistas. Sin estas apps, no podrás pagar ni una botella de agua, ni el metro, ni un taxi. Literalmente. El transporte entre ciudades es el Tren de Alta Velocidad (Gaotie). Es una maravilla de ingeniería que conecta Pekín y Shanghái en 4 horas y media. Los billetes se compran por la app https://www.google.com/search?q=Trip.com con antelación, ya que se agotan.
8. Normas Sociales y Choque Cultural
Los chinos son pragmáticos y ruidosos. El concepto de espacio personal es inexistente en las colas o en el metro; si te dejan un hueco, alguien se meterá. No lo tomes como algo personal. Escupir en la calle, sorber la sopa ruidosamente o hablar a gritos en el restaurante es común y culturalmente aceptado (aunque las nuevas generaciones en ciudades grandes lo hacen menos). El tema político es tabú. No hables del gobierno, Taiwán o derechos humanos con locales a menos que tengas mucha confianza, y nunca en público. Las cámaras de seguridad están en cada esquina; China es el país más vigilado del mundo. Para el turista, esto se traduce en una seguridad ciudadana total: robos o violencia son casi inexistentes.
9. Gastronomía: Olvida el «Arroz tres delicias»
La comida china que conoces en occidente es una mentira. La real es infinitamente más variada y compleja. En el norte (Pekín), reina el trigo: fideos, empanadillas (jiaozi) y el Pato Laqueado, cuya piel crujiente se moja en azúcar o salsa dulce. En el este (Shanghái), la comida es más dulce. Prueba los Xiaolongbao, unas pequeñas bolas de masa al vapor rellenas de carne y sopa caliente (cuidado al morder, explotan). En el oeste (Sichuan/Chengdu), manda el picante y la pimienta de Sichuan que adormece la lengua (mala). El Hot Pot es la experiencia definitiva: una olla de caldo hirviendo en el centro de la mesa donde tú mismo cocinas carne y verduras. En el sur (Cantón), el Dim Sum es el desayuno sagrado. Cestas de bambú con bocados al vapor acompañados de té.
10. Naturaleza y Sostenibilidad
China ha pasado de ser el país más contaminado a liderar la inversión en energías verdes. En las grandes ciudades, casi todos los coches y motos son eléctricos, lo que ha reducido mucho el ruido y el smog, aunque la contaminación del aire sigue siendo un problema en invierno en el norte. Los parques naturales como Jiuzhaigou (lagos de colores) o Zhangjiajie tienen una infraestructura masiva: teleféricos, ascensores de cristal y pasarelas de hormigón que permiten llevar a miles de personas. No esperes una experiencia de senderismo solitaria y salvaje; la naturaleza en China se consume en masa y con comodidad.
11. Historia y Cultura
China tiene 5.000 años de historia continua y lo saben. La mentalidad confuciana (respeto a la jerarquía, la familia y la educación) sigue siendo la base de la sociedad, por encima del comunismo o el capitalismo. El concepto de «Mianzi» (Cara/Reputación) es vital. Nunca hagas quedar mal a alguien en público ni le grites a un camarero o recepcionista, porque bloquearás la comunicación. La diplomacia suave y la paciencia funcionan mejor.
12. Curiosidades
- Agua Caliente: En los restaurantes te servirán agua caliente para beber, incluso en verano. Creen que es bueno para la salud. Si quieres agua fría, pídela específicamente («bing shui»).
- Baños: Fuera de los hoteles y centros comerciales modernos, prepárate para encontrar letrinas (agujero en el suelo) en lugar de inodoros occidentales. Lleva siempre pañuelos de papel contigo, porque nunca hay papel higiénico en los baños públicos.
- Siestas: Verás a gente durmiendo en cualquier sitio: sobre su moto aparcada, en los bancos del parque o incluso en las camas de exposición de IKEA (que en China permiten probar los muebles durmiendo la siesta real).
13. Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Necesito visado en 2025? Para ciudadanos de España y varios países de la UE, NO. Existe una exención de visado para estancias de turismo de hasta 15 días. Si vas a estar más tiempo, necesitas tramitar el visado en el consulado. Para la mayoría de países de Latam, el visado sigue siendo obligatorio, salvo escalas de tránsito (72/144 horas).
¿Qué pasa si me pongo enfermo? Las farmacias venden medicina occidental y tradicional china. Los hospitales internacionales en Pekín o Shanghái son excelentes pero carísimos. Seguro médico obligatorio.
¿Hablan inglés? No. Fuera de la recepción de tu hotel de 5 estrellas, casi nadie habla inglés. Necesitas una app de traducción en tiempo real (como Baidu Translate o Microsoft Translator) para sobrevivir.
14. Disclaimer y CTA
Nota de Aitor: China es el viaje más difícil que harás, pero el que más historias te dejará. Te sentirás perdido, frustrado con el internet y cansado de la gente, pero cuando veas el amanecer en la Muralla o las luces de Shanghái, entenderás que has visto el centro del mundo. Ve con la mente abierta y el móvil cargado de baterías externas.
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